Capítulo 1: De cómo llegue a Oviedo
Sí, soy tan friki que estoy escribiendo esto desde la estación de autobuses de Oviedo. Uhm, vaya, esto me suena de una escena de Padre de Familia... “¿Para que escribir si no te ve nadie no? Claro tío, los escritores tenemos que hacerlo en público”. Jejeje.
Son las siete de la mañana, llevo aquí hora y media y me queda otras dos horas hasta que salga la FEVE en la dirección a Llanes, el destino de mi aventura de hoy.
Hace siete horas me dirigí a la dársena 32 de la Estación Sur de Autobuses de Madrid, a coger el autobús que me traería hasta aquí. Empezó con mal pie, ya que después de meter la maleta en el maletero del autobús, me di un gran y jodido cabezazo contra la puerta del maletero. No aprendo, siempre me pasa o mismo. Por eso ahora mismo tengo un chichón considerable. Durante el viaje, me dormí, claro. Y de repente me desperté atravesando los Picos de Europa, con las cumbres nevadas, niebla y la luna casi llena en lo alto. Una estampa casi casi perfecta para empezar este viaje del que tengo tres objetivos. Desconectar, tomar la decisión que puede cambiarme la vida, y por supuesto, comprobar que puedo estar sólo sin venirme abajo.
Ya sólo estando aquí, me siento bien, y eso que apenas he visto un par de calles de Oviedo. Creo que esto va a ser muy grande...
Capítulo 2: Montado en la fiebre (on to the FEVEr)
Después de este estúpido juego de palabras os contare el viaje de Oviedo a Llanes. Podría haber buscado un Autobús (que no me hubiese costado mucho encontrar) que me llevase en este trayecto en menos tiempo que el Ferrocarril Español de Vía Estrecha... pero que le voy a hacer, soy un romántico de los ferrocarriles, más aún si son antiguos. Un viaje de casi tres horas, por los picos de Europa entre niebla y acompañado de un montón de gente de la tercera edad, hasta el interventor, (¿Por qué los jóvenes no usan la FEVE? Gilipoyas...). Un viaje simplemente genial.
Capítulo 3: Reencuentro
Tres años, tres sin ver el mar. ¿Diez? años sin ver Llanes. No tengo palabras para describir la sensación que he tenido cuando me he acercado a la paya del sablón, y cuando he empezado a dar mi solitario paseo a través del paseo de San Pedro... No podía creer que estaba aquí. Aún no lo creo. Es como un sueño. El mar, la playa, el paseo, el río, el puerto, la sidra... Me he pasado todo el día paseando por todo Llanes...
Capítulo 4: Arriondas Trip
El domingo me dirigí a Arriondas a hacer una visitilla. Fue un gran día, no ya por el sitio sino por la compañía. Arriondas, fuera del interés turístico-deportivo (Es el inicio del descenso del Sella) no tiene mucho más. Un pueblo pequeño, con el encanto de Asturias y poco más. Una comida envidiable. Hay que reseñar que lo que en Madrid es una “Tabla de quesos”, aquí es de risa. Con uno solo de los pedazos de queso de la tabla de aquí, se hace una entera en Madrid... en fin, es lo que tiene la Capital...
Y la compañía, pues genial. Ha sido un día maravilloso en esta mi nueva aventura por tierras asturianas...
Capítulo 5: CUÉntame como te ha ido
Y para pasar el siguiente día, fuí al pueblo de al lado de Llanes, Cué, y a su playa, escondida y recóndita. Ha sido muy agradable ya que a estas alturas de Noviembre el poco turismo que hay se concentra en Llanes y en pueblos como Cué sólo te encuentras con paisanos, si es que llegas a encontrarte con alguien.
Capítulo 6: La bici de Noé
Quería visitar todas esas playas de la llamada “senda costera” que es equivalente al camino de Santiago en esta zona, alguna de ellas a las que ni siquiera se puede acceder en coche, pero tratar de hacer una caminata por todo ese camino era harto imposible, así que alquilé una bici. Gran idea porque ha sido un camino maravilloso con varios puntos álgidos, como la calita preciosa de Poo, el camino que atravesaba el monte que estaba total y absolutamente alfombrado de naranja... y el trozo de camino con una capilla al inicio para protegerlo de las ánimas... que mal rollo.
Había sitios donde parecía que en cualquier momento iba a aparecer un Cuelebre o cualquier otro ser mitológico... el problema es que cuando estaba más lejos se ha puesto a diluviar a saco... y he acabado empapadísimo, embarrado... pero con una gran sonrisa...
Capítulo 7: ¿Querías agua? Toma dos tazas
La mañana del miércoles la he dedicado a algo muy simple, visitar una playa. Pero una playa muy especial... es la playa de Gulpiyuri, y es un monumento natura. ¿Qué como una playa es un monumento natural? Pues os lo cuento... es una playa que está DETRÁS de un monte, cerca del Mar. Es decir, el mar pasa por debajo del monte, y vuelve a salir, con sus olas y todo... precioso. El caso es que hay que nadar un rato para llegar y cuando estaba allí... a diluviar, y diluviando hasta que he llegado a la estación de la FEVE, que ha sido cuando ha dejado de llover... ¡Esa es mi suerte!
Capítulo 8: Adiós Adiós, Amigos
La tarde del miércoles la dediqué a, primero darme un homenaje con un entrecot de vaque asturiana... y después despidiendome del paseo de San Pedro, de la playa del Sablón (Donde fui a meter los pies en el agua... y acabé casi empapado hasta el culo), del puerto, de los Cubos de la Memoria, del faro... estu ye maravilloso... estoy deseando volver...
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